terça-feira, 2 de julho de 2013

¿Se siente frustrado con su vida?

Vadodejaboc
¿Cuántas veces usted ha pensado en ser otra persona? ¿Cuántas veces ya deseó transformarse en alguien totalmente diferente de lo que es ahora? Quizás fueron muchos momentos de insatisfacción y frustraciones. La verdad es que usted ya ha luchado tanto y aún así continua con una sensación de fracaso en algún área de su vida. Quizás ya logró algunos cambios, pero aun no está completo. Falta algo que le llene y le haga sentirse completamente realizado.
Jacob también se sentía así. Insatisfecho. Sentimental y económicamente ya estaba realizado, pero le faltaba aquello que lo dejaría realmente pleno. Jacob deseaba ardientemente alcanzar la bendición, pero necesitaría sacrificar. En el caso de él, luchar – aunque fuese con Dios.
El Vado de Jaboc, un afluente por donde Jacob pasó con su familia y sus bienes, antes del encuentro con Esaú, su hermano, fue el lugar donde luchó por su bendición. Siendo el último a atravesar el pequeño y raso río, luchó hasta que asomaba el día con el Ángel.
“Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 
Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 
Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.” Génesis 32:23-28
Jacob solo cambió de nombre cuando dejó de lado todo lo que había conquistado y se lanzó al sacrificio, luchando con Dios. Fue a partir de eso, del nuevo nombre recibido, que pasó a adquirir todas las bendiciones a las que tenía derecho, como descendiente de Abraham.