quarta-feira, 16 de abril de 2014

3094 - CONFIANCA ES

3093 - Estudo y Video para Reunión de Obreiros - ¿Usted, También Traicionará a Jesus?


¿Seria usted capaz de dar su propia vida por amor a El?



3092 - Mensagens - Obreiros - ¿Usted se arrepintió o sólo tuvo remordimiento?

arrepintio-o-remordimiento
Jesús subió con los discípulos al Monte de los Olivos. Él sabía que el final de su jornada estaba llegando y con ímpetu, dijo a sus discípulos. “Orad que no entréis en tentación”.
Él se apartó un poco de allí, dobló las rodillas y también oró. Estando angustiado por lo que habría de suceder, Jesús oró más intensamente, de modo que su sudor caía como gotas de sangre.
Cuando se levantó, vio que los discípulos no estaban orando y preguntó por qué dormían e insistió para que orasen. De repente, ante la oscuridad de la montaña, surgió el sonido de una multitud encabezada por Judas Iscariote, que caminaba en su dirección.
Judas se acercó a Jesús y lo saludó con un beso. Entonces Jesús preguntó: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”.
Entregándose al mal
La Biblia no dice exactamente cuándo, pero Judas fue llamado por Jesús para ser uno de los 12 discípulos, acompañándolo, por lo tanto, desde el inicio de su jornada. Al unirse al grupo, Judas asumió el cargo de tesorero. Fue él quien guardaba y compraba los suministros necesarios para los discípulos y compraba comida para los pobres.
Sin embargo, a pesar de que caminaba junto al Mesías y oía las mismas palabras que todos oían, él no había cambiado su comportamiento. Las palabras de Jesús sanaban, liberaban, enseñaban a sus seguidores, pero Judas no permitía que ellas surtiesen efecto en su corazón y en sus pensamientos.
En cierta ocasión, seis días antes de la celebración de la Pascua, Jesús visitó con los discípulos la casa de Lázaro, que estaba acompañado por María, una de sus hermanas, ella ungió los pies de Él con bálsamo de nardo puro, un perfume oleoso que costaba más de 300 denarios – cada denario correspondía a un día de trabajo.
Judas indignado preguntó a María, “¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?” Pero Juan, uno de los discípulos, observa en su libro que “pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12:06 ).
De este modo, si ese valor fue donado para la bolsa, Judas podría robar parte de el, pues su corazón ya estaba corrompido por la avaricia.
La muerte
Cuando Judas vio a Jesús siendo entregado a Poncio Pilatos, se dio cuenta que había cometido un error al traicionarlo y sintió remordimiento. Entonces él llevó las 30 monedas de plata para los sacerdotes y ancianos, y dijo. “Yo he pecado entregando sangre inocente” (Mateo 27:4). Pero, ellos lo ignoraron. Judas airado arrojó las monedas para el santuario y, atormentado por lo que había hecho, se suicidó.
Judas tendría una segunda oportunidad, pues Pedro no fue diferente cuando negó a Jesús tres veces antes de que el gallo cantase. La diferencia entre los dos fue que Pedro se arrepintió después de negar a Jesús, pero decidió pedir perdón y continuar practicando las enseñanzas de Él. Sin embargo, Judas sintió tan sólo remordimiento y no pidió perdón a Dios por lo que había hecho, al contrario, estaba tan ciego que se entregó a la muerte.
(* ) Lucas 22

3091 - Estudos para Obreiros - Falsedad

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¡Cuán terrible es tratar con alguien que tiene dupla personalidad!
Es una reacción natural escondernos de nuestros enemigos, de aquellos que nos odian, pues los consideramos nuestros oponentes, ¿verdad?
No les permitimos saber por dónde andamos y tratamos de asegurarnos de que sepan lo mínimo posible acerca de nosotros.
Lo mismo no sucede con nuestros amigos. Los invitamos a la casa, salimos juntos, bromeamos y nos divertimos juntos. Por lo general, nuestros amigos saben mucho acerca de nosotros.
Piense por un momento sobre el episodio en que Judas besó a Jesús.
El que se llamaba Judas, uno de los doce, que iba al frente de ellos, se acercó hasta Jesús para besarlo. Entonces Jesús le dijo: —Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” – Lucas 22:47-48
Era una costumbre dar la bienvenida a alguien del mismo sexo con un beso, principalmente a un amigo o a un miembro de la familia.
Judas llegó y besó a Jesús para mostrar a los fariseos quien era la persona que ellos estaban buscando. ¡Cuidado! Es posible que algunos de sus amigos también estén preparados para traicionarle con un beso.
No es fácil protegerse de las personas falsas, pero aquí hay algunos consejos para ayudarle a identificarlas:
  • Cuidado con aquellos que siempre tratan de aprovecharse de su bondad.
  • Cuidado con aquellos que carecen de disciplina.
  • No se relacione con personas dadas a los chismes y a la desobediencia.
  • Tenga cuidado con las personas que siempre le piden dinero y nunca lo pagan.
  • Cuidado con los que son muy materialistas.
  • Preste atención a los que siempre están hablando mal de otras personas.
Podríamos hacer una lista aún más larga. Sin embargo, estos le servirán como una guía para identificar a los que podrían ser un potencial Judas en su vida y que le podrían traicionar con un gesto de “bondad”, como un beso.
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo. Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy», para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado, porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.” Hebreos 03:12-14
¡Que Dios le dé sabiduría para identificar a los falsos que te rodea!

3090 - Estudos para Obreiros - El beso de Judas

“Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, Ése es; prendedle.” Mateo 26:47-48
Sólo para que usted se sitúe en este mensaje, Judas representaba a aquel/aquella que se dice de Dios, pero que no tienen nada de Él, por lo contrario, son instrumentos del diablo que se acercan a una chica o a un muchacho (obrera, obrero o miembro), que sinceramente quiere alcanzar la salvación.
Vienen con una turba de demonios armados hasta los dientes, para destruir almas preciosas de nuestro Señor Jesús, usando la ansiedad en la vida sentimental.
En los días de hoy, hemos visto un gran número de personas dentro de las iglesias, especialmente mujeres, (por estar más preocupadas por los sentimientos, inclusive siendo obreras), que han sido blanco del beso de Judas por el simple hecho de tener los ojos espirituales pesados de sueño, a ejemplo de Pedro, Santiago y Juan. Mateo 26:43
“Levantaos, vamos; ved, se acerca el que Me entrega.” Mateo 26:46
Jesús estaba “vigilando y orando”, o sea, armándose para resistir al ataque satánico que no vino por intermedio de Zaqueo, que era incrédulo y ladrón, ni por la mujer que fue sorprendida en adulterio, mucho menos por los pecadores con los que Él comió, sino por intermedio de alguien que vivía a Su lado, que se mostraba de la fe, pero que en el fondo era diablo. ¿No os he escogido Yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?” Juan 6:70
¿Y no es eso lo que hemos visto? Falsos obreros, falsos miembros, falsos cristianos que, vestidos de un ropaje cristiano, y estudiando la carencia sentimental de sus víctimas, se aproximan de una forma tramposa y traicionera, de acuerdo con los demonios, combinados con una señal: “Al que yo besare, Ése es; prendedle.”
Él se aproxima con palabras dulces y bellas, como hizo con Jesús: “¡Salve Maestro! Y Lo besó.”
El Señor Jesús estaba vigilante y en espíritu. ¿Y usted obrera? ¿Y usted obrero? ¿Y usted mujer u hombre soltero que desea ser feliz en el amor, casarse y construir una familia? No hay nada de malo en esos deseos, dicho sea de paso, pero esté alerta: cuidado con la ansiedad, “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Mateo 26:41
Espíritu: razón, inteligencia.

Carne: corazón, sentimiento.
El diablo continúa en la búsqueda de almas preciosas (obreros, obreras, etc.) para darles “el beso de Judas”.

3089 - Estudos para Obreiros - ¿Qué perfume esparce usted?

¿Es posible disfrazar el “mal olor” del pecado y de los pecadores?
¿Es posible disfrazar el “mal olor” del pecado y de los pecadores?
Un pasaje bíblico muy conocido cuenta que Jesús viajó a Betania 6 días antes de la Pascua, para ver sus amigos en la casa de Lázaro, a quien había resucitado:
“Y Le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con Él.
Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.”               Juan 12:2-3.
María, hermana de Lázaro, usó un carísimo perfume para ungir los pies de Jesús. ¿Cuál era el sentido de que ella usara ese producto en lugar de otros, que también tienen una simbología sagrada, como el aceite o el agua? ¿Y por qué el perfume es usado hasta hoy en la Iglesia, como uno de los elementos para ungir a los fieles?
María reconoció, por medio de su acción, que Jesús no solo era el querido amigo de la familia. Ella reconocía en Él al Mesías, Quien trajo a su hermano de regreso de la muerte. Usó lo que más valor tenía en su casa, un perfume caro, generalmente guardado para ocasiones muy especiales. Reconoció, de esa forma, a Aquel que era digno de su devoción. Lo enjugó con su propio cabello, mostrando que se entregaba completamente. Ella no ahorró el producto de gran valor monetario, hizo un sacrificio, dio lo mejor que tenía.
También  implicaba el significado del embalsamamiento – palabra derivada de “bálsamo”, substancia generalmente perfumada. Era costumbre usar substancias con perfumes para los muertos, disfrazando el mal olor de la descomposición por un tiempo. Jesús sabía que moriría por nosotros, y consideró aquello como una preparación para Su sepultura (Juan 12:7), aunque muchos de los presentes aún no lo entendieran.
El perfume de María estaba en un caro embalaje de alabastro, una piedra blanca no muy dura, con la que se hacían finos objetos. Estaba cerrado de tal manera que el perfume solo podía sacarlo quebrando la punta del embalaje, como hacemos hoy con las ampollas medicinales. O sea: una vez abierto, tenía que usarse. No se podía guardar. No se podía volver atrás. El acto de amor de la hermana de Lázaro era definitivo, no permitía arrepentimiento.
Judas, el seguidor que Jesús ya sabía que lo iba a traicionar, se disgustó. Criticó a María por usar el caro perfume, y dijo que podría haberse vendido – lo cual le agradaba, ya que él, por ser el tesorero, de vez en cuando, se apropiaba de un poco del dinero que era usado por el Mesías y Sus apóstoles en los viajes. Jesús lo censuró, ya que entendió el gesto de la mujer al darle su mejor.
El “mal olor del pecado”
Además de esos tiene otros sentidos. El perfume vuelve el olor de alguien más atrayente. Algunos lo usan para esconder el mal olor. Pues mejora el acercamiento, favorece el contacto.  En el Antiguo Testamento, existía la costumbre de usar inciensos y mirra para perfumar el ambiente, con una humareda perfumada que subía al cielo, con el fin de agradar a Dios. Para algunos, disfrazaba el “mal olor” del pecado y el de los pecadores. Obviamente, Dios no se engaña ante perfumes falsos sobre lo hediento de las transgresiones. Al contrario, con Su perdón, somos limpios del pecado y nuestra propia vida de obediencia es un perfume agradable a Él. Junto a esa buena fragancia, que es la vida entregada a Dios, podemos incluso “perfumar” a los que están a nuestro alrededor e inspirarlos con nuestro estilo de vida – sienten nuestro “perfume”, los atrae. El mal perfume atrae moscas, padecimientos, más suciedad – más pecado, más perdición. El perfume bueno atrae a quien es capaz de apreciarlo.
Nosotros elegimos si somos Judas, mirando el valor del perfume derramándose y pensamos que es un desperdicio dar algo tan bueno, o si somos María, dando lo mejor de nosotros a Aquel que reconocemos como Nuestro Salvador, y hacemos que Su perfume (en Él y en nosotros) sea percibido a nuestro alrededor, purificados del hedor del pecado.
“Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden…”  2 Corintios 2:15

3088 - Estudos para Obreiros - ¿Cómo murieron los apóstoles de Jesús?

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Los famosos apóstoles de Jesús eran hombres comunes, llamados por Él para ayudar a divulgar la Palabra de Dios. Eran pastores, pescadores, recaudadores de impuestos, y otras funciones bien comunes, sin embargo indispensables en la vida cotidiana.
A pesar de la honra de acompañar los pasos del Mesías y continuar esparciendo el Evangelio después de Su muerte, resurrección y subida a los cielos, el Señor Jesús les había advertido que la vida no iba a ser nada fácil para todos ellos. Los riesgos no iban a ser pocos.
Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de Mi nombre. Lucas 21:16-17
Aun así, ellos escogieron el camino de Cristo, por amor a Dios – excepto Judas Iscariote, que tenía otros intereses, a pesar de que Jesús hubiese profetizado el hecho, y la Palabra demostrase que existía la influencia de Satanás. Todos sabían que, como el Mesías, ellos también serían perseguidos.
“Si el mundo os aborrece, sabed que a Mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes Yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que Yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a Mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado Mi palabra, también guardarán la vuestra.Mas todo esto os harán por causa de Mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.”Juan 15:18-21
La muerte los acechaba de cerca. La mayoría fue literalmente ejecutada por sus enemigos, inclusive grandes líderes de la época.
“He aquí, Yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán;”
Mateo 10:16-17Uno de los apóstoles cuya muerte está registrada en las Escrituras es Jacobo (el hermano de Juan)
“En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.”
Hechos 12:1-2Y otro seguidor de Cristo cuyo fin se relata en la Biblia es Judas Iscariote, que traicionó a Jesús, influenciado por el diablo. Se ahorcó, corroído por el remordimiento:
“Entonces Judas, el que Le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú!
Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.”
pedro1Mateo 27:3-5En cuanto a los otros discípulos directos de Jesús, y los que no Lo conocieron personalmente, pero Lo siguieron fielmente, como Pablo, sus muertes son más conocidas debido a la tradición que  a registros históricos. Los datos son imprecisos, pero son lo más aproximado que encontramos hoy.
Pedro: Habría sido crucificado en Roma durante la persecución del emperador Nerón a los cristianos. Existe la creencia de que habría sido crucificado cabeza abajo (ilustración). Hay dos versiones sobre el motivo: la primera indica que fue él mismo quien pidió que así fuera por no hallarse digno de morir de la misma forma que su Salvador; la segunda versión dice que eso fue hecho para humillarlo aun más. Habría muerto sofocado por su propia sangre.
Andrés: Según se cree, fue atado a una cruz en forma de x en Grecia, donde había ido a predicar el Evangelio.
Tomás: El que sólo creyó en la resurrección de Jesús después de ver y tocar sus heridas, se transformó en uno de los más activos predicadores del este de Siria. Habría sido muerto en India por lanzas de soldados locales.
Felipe: Habría sido ejecutado por un noble del norte de Cartago (norte de África, entonces Asia Menor) que estaba furioso porque su esposa se había convertido al cristianismo a causa del apóstol. Unos afirman que fue apresado y lo torturaron hasta matarlo, mientras otros defienden la versión de que fue crucificado y apedreado en Frigia, en la actual Turquía.
Mateo: el ex publicano (recaudador de impuestos) habría sido apuñalado en Etiopía, según la tradición.
Bartolomé: habría sido desollado vivo y decapitado por orden del dirigente de Albanópolis, actual Derbent, en Rusia, donde él había llegado en un trabajo de evangelización.
Jacobo, hijo de Alfeo: pariente de Jesús e influyente líder del cristianismo en Jerusalén, podría haber sido apedreado en la ciudad,  inmediatamente después de la muerte del gobernador romano Porcio Festo, en el año 62, según el historiador Flavio Josefo en su famosa obra “Antigüedad Judaica”. La acusación para tal sentencia habría sido la “violación de la ley” de los judíos, alegada por el sumo-sacerdote Ananías.
Simón: según dicen fue muerto a machetazos por la multitud instigada por sacerdotes paganos y autoridades después de negarse a hacer sacrificio al dios sol en Persia. Este también habría sido el destino de Judas Tadeo, en la misma ocasión.
Matías: que sustituyó a Judas Iscariote (Hecho 1:15-26), según la tradición, fue a predicar a Siria con Andrés. Habría sido ejecutado en una hoguera.
Lucas: el médico, no conoció a Jesús personalmente, pero recogió relato de los apóstoles y escribió el evangelio que lleva su nombre en lenguaje más detallado. A él también es atribuida la autoría del libro de Hechos. Habría sido ahorcado en un árbol en Grecia.
Pablo: ex Saulo de Tarso, perseguidor de cristianos, convertido en uno de los mayores evangelistas de la historia, no convivió con Cristo cuando Él habitó la Tierra en carne, pero es considerado hasta hoy un gran apóstol. Habría sido decapitado en Roma.
Juan: el apóstol del Apocalipsis, puede haber sido el único discípulo directo de Jesús que tuvo muerte natural, alcanzando una edad muy avanzada (alrededor de 100 años). Huyendo de la persecución del emperador romano Domiciano, se refugió en la isla de Patmos, en Grecia, donde habría tenido las visiones que resultaron en el texto del último libro bíblico, el Apocalipsis. Según el historiador Eusebio de Cesarea, habría muerto en Éfeso.
A pesar de que sea de gran interés general descubrir cómo los apóstoles murieron y que eso no pueda ser comprobado (exceptuando a Judas y a Jacobo), es mucho más importante saber que todos estaban dispuestos a dar sus vidas por la fe en Jesucristo, aunque fuesen forzados a negarla. Hasta Pedro, que negó a Jesús antes de su crucifixión, se tornó en uno de Sus mayores predicadores y nunca más Lo negó, muriendo como legítimo cristiano. En este caso, el cómo es menos importante que el por qué.

3087 - Estudo para Obreiros - Usted está a punto de traicionar

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El desesperado se puso a correr antes de que el día se aclare, con miedo de que el sol revelase a todos su traición y trajese consigo la pena de muerte para Aquel que nunca había hecho mal a nadie. Se arrojó al interior del templo y clamo por la absolución de su Maestro.
La traición, la deslealtad y la mentira corren por las venas de los hombres desde que el el tiempo existe, desde que Caín dio a  Abel la primera prueba de maldad humana. Ella se extiende por arterias y recorre cada célula del cuerpo, sale por la boca y por las acciones, mata a todo el que está en frente, pero mata también el alma que la pronuncia.
Cuando Judas asumió su pecado, confesando haber traicionado sangre inocente, no había más tiempo para ajustes. Jesús estaba lejos de ahí, listo para vivir su muerte con más intensamente que cualquier otro hombre había vivido hasta entonces. El beso de Judas es simbólico, muestra que con aparente cariño es posible quitar una vida. Pero su arrepentimiento es una verdadera lección.
La vida del apóstol no termina en el beso en el lugar donde perdió sus botas, como se dice hoy en día. La historia se encargó de traer a nosotros lo aprendido que Judas tuvo  para que no repitamos su error. Traicionar a quien se ama es malo. Traicionar a aquellos que le aman puede ser imperdonable. Judas se engañó, pensando que solo su Líder lo despreciaría. Se dio cuenta muy tarde que el mayor desprecio vino de sí  mismo.
“¿Qué nos importa a nosotros? !!Allá tú!”, se burlaban aquellos a los que Judas pidió absolución.
Y eso era de él para sí mismo, y solamente internamente seria posible de resolver. Todos conocen el final del cuerpo de Judas, colgado de un árbol cualquier del cuello. Después de haber leído la Biblia o no, todos saben lo que llevó a aquel hombre a la desesperación, y muchos, aún así,  caen en el mismo camino equivocado que él.
Algunas personas son capaces de darse cuenta de sus errores, hacen una reformulación interno y se perdonan a sí mismos. Otros, como Judas Iscariote, sólo logran ver que no tienen la fuerza imaginada después de colocar las cuerda en el cuello.
( *) Mateo 27:1-5